La
exposición mediática se focaliza en Arturo Vidal y Alexis Sánchez
hasta niveles insospechados. Son las grandes referencias del
entramado chileno, el cual compite en territorios propios, y la
visibilidad de ambos incrementa la que sufren durante el transcurso
de la temporada en Europa. Por aumentarse el foco y la cantidades de
activos que presencian cada movimiento. Tanto que, incluso, Ecuador
parecía querer minimizar hasta el máximo su actuación.
Independientemente de lo que fueran capaces de realizar sus
compañeros. Y ambos, que actúan por zonas centrales y periferias
cercanas con leves caídas a áreas laterales, consiguieron ser
partícipes del juego. Tanto con el esférico en propiedad como sin
él.
La
línea de cuatro defensas que implantó Ecuador siempre estuvo, sin
ningún tipo de variación durante todo el partido, muy junta. Los
metros de separación entre los mencionado número de defensas eran
escasos, teniendo como principal suceso contraproducente la ausencia
de extremos propios retrasados o centrocampistas en banda realizando
coberturas. Por ello, las subidas de Beausejour e Isla, actuando como
carrileros, se constituyeron como una constante. A lo que se sumó Jara en el segundo periodo. La amplitud del
campo, por parte de Chile, era realmente notable, provocando
superioridades en esas zonas de actuación por la falta de jugadores
ecuatorianos. Sin ser capaces de erradicar tal evento, hasta un 50%
de las jugadas chilenas se llevaron a cabo por el flanco diestro.
Algo que, obviamente, generó que el mapa de calor de Isla se
dibujara en campo contrario. En su totalidad.
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Subida Isla I |
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Subida Isla II |
Y
ante tal pasividad, la salida de balón de Chile no necesitaba de
balones aéreos. Así, un total de 606 pases de 672 totales se
llevaron a cabo a ras de suelo. Esto es: el 90%. Una superioridad de
la que disfrutaron el propio Isla, siendo el jugador con más pases realizados (84), Aránguiz (79), Marcelo Díaz (71) y Vidal (67). Los
ratios de pases buenos realizados de todos ellos no bajan del 88%. Si
bien tuvieron en Valdivia el complemento perfecto para optimizar
estas ventajas.
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Subida Jara I |
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Subida Jara II |
Las
recepciones del de Palmeiras se realizaron sin marca fija. En varias
ocasiones, más de las necesarias para los intereses de Ecuador,
encarando a los defensas rivales. Con tiempo y espacio para pensar en
lo realizable. Ningún centrocampista ecuatoriano supo leer su
ubicación espacial, la cual tornaba siempre en una parcela muy
reducida de metros cuadrados. Pero, claro, decisivos. Porque eran los
pertenecientes a ¾ de campo rival. Los reservados para los
mediapuntas. El resultado de ello fue que Valdivia produjera hasta
tres pases que originaron ocasiones de gol, sólo superado por Alexis
Sánchez (4).
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Valdivia sin marca |
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Mati sin marca |
Con
la entrada de Mati Fernández se mantuvo lo plasmado. Incluso cuando
Ecuador planteaba una presencia de efectivos ofensivos en campo rival
para la presión a la salida de balón, la situación no variaba. De
hecho, empeoraba. Porque las recepciones ahora se realizaban con más
metros para confluir con otros compañeros. Y las desventajas eran
evidentes por sumar hasta cinco o seis jugadores de Ecuador en campo
rival. En ningún momento Noboa y Lastra fueron superiores a los
centrocampistas de Chile. Ni siquiera en ubicación espacial. Algo
que Gustavo Quinteros debe remediar. Porque las concesiones tan
amplias y gratuitas suponen la carencia absoluta de competitividad.