El Arsenal vive sumido en una espiral contraproducente, en un círculo vicioso negativo y en una situación carcomida. El partido v Olympiacos ha dejado varias lecturas y diversas impresiones. Bien es cierto que el primer tiempo fue convincente, entendiendo el adjetivo convincente dentro del contexto que reina en el Emirates, y el equipo no se resintió de las numerosas bajas. Porque más allá del resultado (victoria), del juego (discreto) o de la finalización de la sanción a Wenger lo realmente destacable es que, casi por vez primera, se hace frente a un encuentro de entidad (UEFA Champions League) con excesivas ausencias y no se aluden a ellas como principal recurso acusatorio.

- “XI” alternativo
Se puede considerar como alternativo el “XI” presentado en la segunda jornada de la fase de grupos de la UEFA Champions League. Ante las numerosas ausencias por lesiones o molestias la disposición táctica no varió del 4-3-3 habitual y la inclusión de Song en la zaga de la defensa aportó solidez, seguridad y recursos a la hora de iniciar la jugada desde la primera línea de construcción. Así, las apariciones de Rosicky, Chamackh, Oxlade y Arshavin propiciaron dar minutos de descanso a Ramsey y Van Persie, presumiblemente titulares la próxima jornada de Premier League v Spurs. La posibilidad de conjuntar en la misma banda a André Santos y Gibbs, planteada tras la adquisición del primero, se ha realizado por primera vez, estando (quizás) las demarcaciones cambiadas y estando, a su vez, muy condicionada la probatura por el resultado ajustado y los minutos restantes. Sin ninguna duda que la lectura óptima que habrá sacado el cuerpo técnico del Arsenal es que, en un compromiso internacional, los cambios han supuesto tres puntos importantes en la fase de grupos y la posibilidad de afrontar un nuevo choque decisivo en la competición domestica con más recursos en plenas condiciones físicas.
- Imagen y automatismos
Nadie puede dudar que la aportación de Arteta al colectivo es determinante. Y más si se atiende a la lesión de larga duración de Wilshere. Su acoplamiento ha sido totalmente satisfactorio hasta el punto de que en ciertos momentos del partido queda demostrado cómo el juego y la capacidad de incidencia del español es elevadísima. Pero no sólo Arteta ha sido un fichaje destacable. El arranque de Oxlade-Chamberlain está siendo ilusionante, capaz de jugar en un rol like Walcott y aportar goles partiendo desde la banda. Con ello, su participación se torna más influyente que la de Arshavin, jugador que parece haber perdido la ilusión por el fútbol, incapaz de realizar ese juego que le encumbró en la pasada Eurocopa y por el cual, en gran medida, obtuvo su posterior fichaje por el club inglés. Porque destacar la falta de gol de Chamackh es repetitivo. Porque otorgar méritos a Frimpong es faltar a la honradez. Porque estipular como atractivo la actuación de Rosicky es engañosa. Porque, como se podía vislumbrar, el Arsenal está inmerso en un periodo cuyo fin es desanimar lo mínimo posible a sus seguidores. Porque Arsène mientras continua desarrollando su majestuosa obra. Y es que, incluso cuando la actuación no es sumamente brillante, el arte se eleva con tintes más poderosos.
Artículo publicado en Fútbol Británico: http://futbolbritanico.com/2011/09/lo-verdaderamente-importante/




Quizás el resultado, sin su visionado íntegro, pueda llevar a conclusiones tempranas y erróneas. Bien es cierto que el Manchester City estrenó su participación en la UEFA Champions League con un planteamiento ofensivo, siendo el poseedor del balón y capacitado para llevar el peso del partido. Tal es así que durante la gran mayoría del primer tiempo el Napoli defendía con diez jugadores en terreno propio, estando las líneas de organización del ManCity estructuradas y compactas. Y es que, al juntar en la zona ofensiva a Silva, Nasri, Agüero y Dzeko, la capacidad para generar peligro a partir de jugadas en ¾ de campo es elevadísima.
La sensación de superioridad demostrada durante la presente Premier League era un síntoma claro de que, otro año más, el Manchester United es un serio candidato a disputar las rondas finales de la UEFA Champions League. Y, a tenor de lo vislumbrado en su primer encuentro v Benfica, la sensación que ha dejado palpable es que, en este partido en concreto, las similitudes con la versión de la temporada pasada eran bastante elevadas y evidentes. No obstante, ése no es un buen indicativo. Y la duda ya es si se volverá a escenificar de tal manera.








